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sevillanos a la milanesa (II)
Continúo mi pequeño reportaje sobre Milán con la Galleria Vittorio Emanuele II, justo al lado del Duomo, espectacultar a todas horas y desde todos los puntos de vista. Al ser el paso más rápido entre la Plaza de la Scala y el Duomo, es difícil visitar la ciudad sin atravesarla, pero merece la pena pararse un poco a disfrutarla. Que compremos algo ya es otro cantar, porque los precios no son especialmente aptos para turistas.
sevillanos a la milanesa (I)
Casi todo el mundo al que le hablaba de este viaje me decía que Milán era una ciudad con pocas cosas que ver. Puede que sea cierto, en comparación con otras ciudades italianas, pero desde luego yo no tuve tiempo de aburrirme en los 3 días que pasé allí
Me vais a permitir que me centre en la parte que me pareció más fotogénica del viaje, y obvie algunas cosas con más valor artístico o histórico, como La Última Cena de Leonardo da Vinci. Hago un inciso, por cierto, para dar fe de que esta obra se puede visitar pese a la fiebre desatada por el Código da Vinci, a base de llamar periódicamente a la central de reservas (donde te atienden en italiano, en inglés y, con un poco de suerte, en español) buscando cancelaciones de última hora.
Volviendo al viaje, lo que más destaca a primera vista de esta ciudad es su catedral, el Duomo di Milano. Lo que más me gustó, con diferencia fue coger el ascensor y dar un paseo por su tejado. Pese a que ese día fue bastante gris y lluvioso, las vistas de milán, y la impresión de estar rodeado de una mole de marmol tallada al detalle, merecen la pena.
luna llena
Ésta es una foto que tenía ganas de hacer desde hace año: tele a tope, trípode, lente bien cerrada, una burrada de enfoque posterior, recorte al 100% y a ver qué sale. Creo que esto es todo lo que puede dar de sí mi equipo cutrecillo 
Día Internacional del Museo
Con la excusa del 30º día internacional del museo, quedamos con algunos amigos para hacer una visita nocturna a alguno de los dos que hay en el Parque de María Luisa, en Sevilla. Al final no pudimos entrar, pero al menos echamos un buen rato y pudimos hacer alguna que otra foto in extremis, antes de que quitaran la iliuminación de la fachada.
PD: ¡Sigo vivo! 













